

Una nueva grieta se abrió en el uribismo tras las declaraciones del abogado Jaime Lombana, quien cuestionó abiertamente la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella y marcó distancia frente al sector que dentro del Centro Democrático ha comenzado a apoyarlo.
Lombana aseguró que De la Espriella “no representa al uribismo auténtico” y advirtió que el país necesita un presidente con conocimiento del Estado y sin vínculos, ni siquiera profesionales, con personas cercanas al narcotráfico o al paramilitarismo.
“Dudo que Abelardo de la Espriella sea representante del uribismo, por lo menos a mí no me representa. Yo quisiera a alguien que no tenga esa cercanía con el mundo del narcotráfico ni con paramilitares. La Presidencia necesita pulcritud e independencia frente a esos fenómenos tan complicados”, afirmó el abogado en declaraciones conocidas este lunes.
Las palabras de Lombana reavivan las tensiones internas en el uribismo, que hoy se encuentra dividido entre quienes promueven una renovación con rostros polémicos y mediáticos —como De la Espriella— y quienes defienden la necesidad de un liderazgo con experiencia política y trayectoria institucional.
El abogado, cercano al expresidente Álvaro Uribe Vélez, fue enfático en que su posición no busca deslegitimar la labor profesional de De la Espriella, pero sí cuestionar su salto al terreno político: “No es que tenga vínculos con el narcotráfico, pero ha defendido una cantidad de carteles de la droga y personas cuestionadas. Desde el punto de vista del defensor eso es legítimo, pero de ahí a ser presidente me llama la atención”, dijo.
Mientras un grupo de seguidores del uribismo ha expresado respaldo a De la Espriella por considerarlo una figura “combativa” frente al petrismo, otro sector, al que se suma Lombana, lo ve como un riesgo para la reputación del movimiento. Incluso, en redes sociales, varios militantes del Centro Democrático han pedido que el expresidente Uribe se pronuncie y defina si De la Espriella cuenta o no con su aval político.
Lombana, por su parte, no ocultó su preferencia por otro nombre: el de Germán Vargas Lleras, de quien dijo que encarna la “jerarquía y conocimiento del Estado” que el país necesita. “Aspiro a que Vargas Lleras se recupere físicamente porque sería el hombre llamado a gobernar los designios de la patria en este momento tan difícil”, señaló.
La controversia evidencia que el uribismo aún no logra cohesionar una figura fuerte de cara a las elecciones de 2026, en medio de disputas internas, el distanciamiento del expresidente Uribe de la vida partidista y la búsqueda de un candidato capaz de enfrentar al bloque petrista en las urnas.
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