

Así como en la famosa película de Disney, a Carolina Corcho le aportó el 52% de sus recursos declarados para la campaña a la consulta presidencial del pasado mes de octubre, un restaurante llamado «Gusteau Chefcito Sigi», un restaurante de corrientazos, unipersonal, que no mueve más de $2 millones al año según su registro en Cámara de Comercio. Lo curioso del caso es que la dirección registrada no existe en realidad.
La empresa está disuelta, y desde abril de 2025 está en liquidación por quiebra. Tuvo cero $0 en ingresos en 2025, pero aún así, pudo donarle $732 millones a Carolina Corcho para su campaña, con la que se ganó la cabeza de lista al Senado por el Pacto Histórico.
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