

El anuncio del presidente Gustavo Petro sobre la eliminación de los peajes en la zona cafetera abrió un nuevo frente de debate económico y jurídico en el país.
La afirmación, hecha a través de redes sociales en respuesta a una queja ciudadana por los cobros en la Costa Caribe, generó expectativas entre los usuarios del Eje Cafetero, pero también encendió las alertas sobre la estabilidad de las concesiones viales y el impacto fiscal que tendría una eventual terminación anticipada de contratos.
Tras las declaraciones del mandatario, la concesionaria Autopistas del Café aclaró que no ha recibido ninguna comunicación oficial de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) que indique la finalización anticipada del contrato. La empresa sostuvo que la concesión del corredor Armenia–Pereira–Manizales se encuentra en plena etapa de operación y mantenimiento y que su vigencia está garantizada hasta 2027, conforme a los términos pactados.
Desde el punto de vista financiero, la concesionaria defendió la continuidad del proyecto al señalar que registra un cumplimiento del 100 % de las obligaciones contractuales y una calificación de 4,6 sobre 5 por parte de la interventoría, por encima del mínimo exigido.
Según Autopistas del Café, el modelo de concesiones ha permitido movilizar inversión de largo plazo, mejorar la conectividad regional y reducir tiempos y costos logísticos, factores clave para la competitividad del Eje Cafetero.
En paralelo, la ANI confirmó que ya se inició el proceso de reversión del proyecto vial, un trámite previsto contractualmente que se activa cuando se acerca la fecha de finalización de la concesión. Tras una visita técnica conjunta realizada en Pereira, la entidad informó que el corredor se encuentra en óptimas condiciones y que, una vez concluido el contrato en febrero de 2027, la infraestructura pasará a ser operada por el Invías. No obstante, aclaró que durante este periodo el concesionario continuará administrando los peajes, el mantenimiento y la operación integral de las vías.
Este proceso de reversión no implica el desmonte inmediato de los peajes ni la suspensión de los cobros actuales. Por el contrario, Autopistas del Café ratificó que las tarifas seguirán vigentes hasta el cierre del contrato y confirmó que ya se aplicaron los ajustes anuales autorizados por ley, incrementos que han generado inconformidad entre los usuarios, especialmente en puntos como Circasia, considerado uno de los peajes más costosos de la región.
El contraste entre el anuncio político y la realidad contractual deja un escenario de incertidumbre.
Mientras el Gobierno insiste en aliviar el costo de los peajes para los ciudadanos, las concesiones vigentes representan compromisos legales que, de romperse de forma anticipada, podrían derivar en millonarias demandas contra la Nación.
En ese contexto, el debate sobre los peajes en la zona cafetera no solo es una discusión de movilidad, sino un asunto de impacto fiscal, seguridad jurídica y sostenibilidad de la infraestructura vial del país.
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