

El debate por el futuro del Tren de Cercanías del Valle del Cauca escaló este miércoles luego de que el representante a la Cámara Jorge Eliécer Tamayo denunciara que el aplazamiento del proyecto no obedece a razones técnicas ni presupuestales, sino a una decisión “estrictamente política” tomada por el Gobierno Nacional y respaldada por la bancada del Pacto Histórico.
Según Tamayo, el megaproyecto —estimado en más de 6 billones de pesos y considerado una obra estructural para la movilidad de más de 3 millones de habitantes de Cali, Palmira, Yumbo y Jamundí— fue sometido a un freno deliberado en Bogotá, pese a que durante una década ha contado con estudios financiados por la Nación, la Gobernación del Valle y organismos multilaterales.
El congresista aseguró que la determinación del Ejecutivo constituye “una traición miserable” al departamento, recordando que el Valle fue una de las regiones que más respaldo electoral le dio a Gustavo Petro en las elecciones presidenciales de 2022. De acuerdo con Tamayo, la obra terminó convertida en un trofeo de disputa ideológica y en una pieza dentro del cálculo político del petrismo.
Las declaraciones del representante reavivan la polémica que se ha intensificado en las últimas semanas, luego de que el Gobierno decidiera aplazar la firma de la cofinanciación del tren. Dirigentes regionales, alcaldes y sectores empresariales advierten que la decisión compromete el desarrollo del suroccidente y deja en riesgo una de las iniciativas de transporte público más ambiciosas del país.
Por ahora, el Gobierno Nacional no ha entregado una versión oficial que responda directamente a los señalamientos de Tamayo. Entretanto, el clima político en el Valle continúa tensionado, en un escenario donde el tren —proyectado como eje de transformación regional— sigue sin una fecha clara para avanzar.
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