

El leasing inmobiliario se ha convertido en una de las alternativas más atractivas para quienes quieren adquirir vivienda en Colombia sin recurrir a un crédito hipotecario tradicional. Este mecanismo funciona como un contrato de arrendamiento en el que el usuario paga un canon mensual similar a un arriendo, pero con la posibilidad de convertirse en propietario del inmueble al final del contrato o en el momento que lo decida, ejerciendo la opción de compra pactada desde el inicio.
Actualmente, la mayoría de bancos y entidades financieras del país ofrecen esta modalidad dentro de su portafolio de servicios. El esquema suele incluir un pago inicial, mensualidades acordadas y un porcentaje de opción de compra que puede ir desde el 0%, manteniendo la entidad financiera la titularidad del bien hasta la cancelación total.
Existen diferentes tipos de leasing inmobiliario según la tasa de interés y el sistema de indexación, como el IPC o el IBR en sus distintas modalidades, generalmente con tasas variables. Entre sus ventajas destacan la posibilidad de hacer abonos extraordinarios a capital sin penalización, ejercer la compra en cualquier momento, ceder el contrato sin gastos notariales y financiar hasta el 90% del valor del inmueble, dependiendo de la entidad.
Otra característica es que el leasing puede aplicarse tanto a viviendas ya construidas como a proyectos en desarrollo, en cuyo caso se conoce como “leasing de bien futuro”. Esta opción brinda flexibilidad a quienes desean invertir en una propiedad en etapa de preventa, asegurando la compra una vez esté lista.
Puntos clave del leasing inmobiliario:
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